A finales de 1807, Manuel Godoy permitió que las tropas galas cruzasen los Pirineos con el pretexto de llegar a Portugal e inva-dirlo. Pero los verdaderos planes de Napoleón no se limitaban a la conquista del país vecino; en pocos meses y sin apenas resistencia, sus ejércitos ocuparon las plazas más importantes y estratégicas de España. Movido por la ambición de convertir a París en la capital cultural del mundo, el emperador concibió el Museo Napoleón, actual Museo del Louvre, como el gran receptor de las riquezas del continente. Así, a comienzos del siglo XIX, las campañas galas no solo rediseñaron las fronteras de Europa, sino que inauguraron una era de expolio cultural sin precedentes. No se trataba de un proyecto improvisado y el plan seguía el modelo ya ensayado en otros territorios invadidos: primero, la incautación con apariencia legal; después, la selección de las piezas y su traslado a depósitos vigilados; finalmente, su envío a Francia o s...
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